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Primar la ciencia imaginativa
De izquierda a derecha, Joseph Altman, Arturo Álvarez-Buylla y Giacomo Rizzolatti, ayer, en el hotel de la Reconquista de Oviedo / Miki López

Primar la ciencia imaginativa

Altman, Rizzolatti y Álvarez-Buylla reivindican la «creatividad» y la «inventiva» como criterios esenciales a la hora de distribuir fondos para la investigación

Miércoles 19 de Octubre de 2011
Oviedo, Pablo ÁLVAREZ

¿Qué criterios ha de seguir el reparto de fondos para la investigación científica? ¿Qué líneas de trabajo o qué tipo de investigadores deben ser priorizados? «Hay que primar la imaginación, la creatividad y las ideas especiales y diferentes», subrayó ayer Arturo Álvarez-Buylla, neurobiólogo de origen asturiano, durante la conferencia de prensa que los tres galardonados con el premio «Príncipe de Asturias» de Investigación Científica y Técnica ofrecieron en Oviedo. El italiano Giacomo Rizzolatti se manifestó en la misma línea, e incidió en la necesidad de invertir los recursos disponibles en «especialistas en inventar algo». Y el estadounidense Joseph Altman enfatizó que «la única esperanza es que la gente capaz de crear pueda hacer su trabajo con independencia de que reciba dinero o reconocimiento por él».

Altman, Rizzolatti y Álvarez-Buylla han sido galardonados por una serie de descubrimientos que figuran «entre los hallazgos más importantes de la neurobiología, cambiando nuestra forma de entender el cerebro, desde los tiempos del profesor Santiago Ramón y Cajal», según reflejó el jurado en el acta de su fallo. Sus investigaciones «abren nuevos caminos para el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas, como el alzhéimer y el párkinson, así como para la comprensión y posible tratamiento del autismo», agregó el jurado. Los tres galardonados se dedican a la investigación básica.

El alzhéimer es una cuestión insoslayable en cualquier foro del ámbito de la neurología. Joseph Altman -86 años le contemplan- puso en duda la posibilidad de que los científicos logren descubrir el modo de regenerar los circuitos neuronales que son dañados por la terrible enfermedad de la desmemoria. El descubridor de la neurogénesis en adultos -un hallazgo que tardó unos 30 años en ser valorado de forma adecuada- apostó por orientar los trabajos hacia la implantación de neuronas que sustituyan a las dañadas y corrijan el defecto de transmisión de las células nerviosas, cuyo deterioro origina el mal de Alzheimer.

Álvarez-Buylla expresó su discrepancia respecto a quienes estiman que los avances en la lucha contra el alzhéimer registrados en las dos últimas décadas han sido escasos. «Lo que se ha invertido en investigar el alzhéimer es una parte muy pequeña del coste social que representa», afirmó el investigador mexicano, profesor de la Universidad de California en San Francisco. Pese a esa escasez de fondos, «ha habido avances importantes en la comprensión de la enfermedad». Con todo, Álvarez-Buylla reclamó un aumento de recursos para la investigación del alzhéimer.

Rizzolatti enfatizó los progresos logrados en los modos de «prevenir el envejecimiento del cerebro». El profesor de Fisiología de la Universidad de Parma y descubridor de las «neuronas espejo» señaló que existen ejercicios eficaces, de modo que «hay ancianos muy activos en la ciencia y el deporte», algo que antaño «no era posible».

Arturo Álvarez-Buylla subrayó su desconfianza hacia los criterios que los políticos suelen emplear a la hora de planificar la investigación, y en similares términos se expresó Giacomo Rizzolatti con relación a la experiencia vivida en Italia. «Hace 50 años éramos muy pocos los que trabajábamos en la ciencia, había muy poca competencia. Ahora, la cifra de neurocientíficos se ha multiplicado por cien y la investigación cuesta muchísimo dinero», indicó Joseph Altman.