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Premio Príncipe de Asturias de las Artes

Annie Leibovitz: "He estado en el otro lado"

Bromas con los reporteros gráficos y defensa de la profesión: "Es conveniente tener una cámara en el iPhone, pero no hay que confundirlo con ser fotógrafo"

Viernes 25 de Octubre de 2013
Oviedo, Chus Neira

A Annie Leibovitz le gusta estar en Asturias, le gusta estar en unos premios "Príncipes" que también premiaron a su difunta pareja, Susan Sontag. Eso la emociona. También le gustaría que sus hijos pudieran ver este país. Pero, por encima de todo, Annie Leibovitz parecía disfrutar ayer con los que considera sus compañeros. "Os llevo en el corazón", había soltado a los medios gráficos por la mañana al salir del Reconquista, saltándose las barreras de seguridad dispuestas por la organización, posando con la nube de fotógrafos y entregando su pequeña cámara Canon a Teresa Sanjurjo para que la retratara con los "foteros". Como una más.

Por la tarde, en la rueda de prensa, volvió a insistir en lo mismo. "Yo he hecho un poco de todo, he estado en el otro lado, estaba el otro día ahí, en la Casa Blanca, buscando el hueco". Y acabó su charla con una defensa matizada, sosegada y lúcida de la profesión, que tiene mucho que ver, adelantó, con el contenido de su discurso de hoy. Preguntada por las nuevas técnicas digitales de fotografía que incorporan los teléfonos móviles, por las nuevas redes sociales basadas en este tipo de imágenes y la posibilidad de la democratización de la fotografía a través de estos mecanismos, Leibovitz fue clara: "La fotografía siempre ha sido democrática, se desarrolló para que todos pudiéramos fotografiar a nuestra familia, a nuestros seres queridos. Ahora, es cierto, algo ha cambiado y es conveniente tener una cámara en el iPhone. Pero con lo que no hay que confundir esto es con el hecho de que hay fotógrafos que deciden ser fotógrafos, y ése es un camino muy distinto. No hay por qué hacer comparaciones".

Leibovitz dio también algunos detalles sobre su carrera, cómo de la fotógrafa de prensa saltó a la fotografía editorial de los retratos, porque, al final, "me sentía más cómoda, podía tener más control sobre lo que estaba haciendo".

Hubo muchas palabras sobre Susan Sontag, cómo ella la convirtió en una persona capaz de esforzarse más, "lo podía hacer mejor", y cómo después, con los años, ha encontrado la tabla de salvación en su trabajo: "Mi trabajo ha sido la mejor relación que he tenido en mi vida. Están mis hijos, claro, pero ha sido una carrera increíble". La pregunta inevitable de a quién no pudo fotografiar le permitió la reflexión sobre la vejez y la juventud. Como, al principio, "piensas que vas a estar siempre". Pasados los años, sin embargo, lamenta no haber fotografiado a la bailarina Martha Graham y a Elvis Presley.

Por lo demás, se siente contenta con todo su trabajo, los publicitarios, los de las estrellas del rock y de la moda, los de la reina Isabel II o su último "Pilgrimage", con el que ha recorrido lugares importantes de Estados Unido y Reino Unido. ¿Y España? Aquí, contó, ha trabajado con Almodóvar y muchas veces en muchos casos distintos con David Beckham. Y no le importaría hacer un libro sólo sobre España ni fotografiar a los Príncipes de Asturias. "Probablemente se lo propondré, es algo que me encanta, hacer fotos de familia".

Leibovitz no pudo explicar cómo se hace una buena foto o qué es una buena foto. Se pueden utilizar todas las técnicas posibles, y ella se declaró "una fan y una estudiante de la fotografía". Algo en lo que uno nunca deja de prepararse. Y sugirió a los estudiantes que empezaran a practicar con sus familiares, gente con la que no hay tantos problemas para pedirles hacer cosas. Su teatralización, por cierto, es fruto del aburrimiento de ir todos los días a fotografiar a estrellas del rock como Rod Stewart y tener que responder a la pregunta "¿qué quieres que haga?". "Bueno, ponte contra aquella pared". "Eso se volvió un poco aburrido", confesó. Y tras toda esa peripecia, si se tuviera que quedar con una foto suya, probablemente sería la fotografía de su madre. En la despedida y en la entrada, de nuevo bromas con sus colegas los fotógrafos.