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Leibovitz: "Quisiera contar la historia de Avilés"
Annie Leibovitz fotografía la plaza del Niemeyer mientras posa delante de la torre mirador / Mara Villamuza
Premio Príncipe de Asturias de las Artes

Leibovitz: "Quisiera contar la historia de Avilés"

La fotógrafa Annie Leibovitz aseguró en el Centro Niemeyer que sería "muy interesante reflejar la transformación de un pueblo pesquero en industrial y su decadencia, como pasa en Detroit"

Viernes 25 de Octubre de 2013
Avilés, Saúl Fernández

La fotógrafa norteamericana Annie Leibovitz enfocó ayer en Avilés un deseo por venir: "Sería muy interesante poder reflejar la transformación de un pueblo pesquero en industrial y, después, su decadencia, como pasa en Detroit". Leibovitz recoge esta tarde en el teatro Campoamor de Oviedo el premio "Príncipe de Asturias" de Comunicación y Humanidades de este año. Medio millar de personas la escucharon con atención ayer bajo la cúpula del Niemeyer, la aplaudieron y le pidieron autógrafos para el futuro. Leibovitz repasó su carrera acompañado de Robert Platz, cofundador de la agencia "Contact Press", y del presidente de Photo España, el periodista Alberto Anaut. Éste presentó a la periodista galardonada y aquél comentó las imágenes que Leibovitz había seleccionado para presentarse en la villa del Adelantado. De negro, con botas de montaña, con una gran sonrisa.

Leibovitz explicó su asombro al llegar "en coche a este Centro". Le explicaron que Avilés había sido un pueblo pesquero. "Y, de repente, te encuentras con una fábrica enorme delante de tus ojos. Las fábricas son siempre objetos muy visuales. Estaría muy bien poder reflejar esta transformación en fotografías", aseguró la autora de una de las imágenes icónicas del siglo XX: John Lennon desnudo sobre la cama mientras besa a su mujer, Yoko Ono. Leibovitz anunció que "en dos semanas" tiene que viajar a Detroit, la primera gran ciudad de los Estados Unidos en declararse en quiebra. "No hay nada, no hay trabajo...", sentenció la fotógrafa. "Pero yo no os voy a contar cómo es esta ciudad", reconoció.

Annie Leibovitz llegó al Centro Niemeyer a bordo de uno de los Audis señalados de la Fundación Príncipe de Asturias. Venía de Oviedo de ofrecer su rueda de prensa, después de hacerse fotos con los reporteros gráficos que la esperaban a la puerta del Reconquista. Leibovitz fue recibida por el viceconsejero de Cultura, Alejandro Calvo, y por la alcaldesa de Avilés, Pilar Varela. Los dos la conducían al interior de la cúpula mientras sus compañeros de profesión fijaban cada uno de sus pasos. Leibovitz se detuvo, dio marcha atrás y sacó su cámara Canon G-5 y comenzó a retratar a sus retratistas.

Leibovitz y Platz dialogaron sobre la historia interna de algunas de las creaciones de la galardonada. La norteamericana confesó que los dos se conocen "desde hace cuatro décadas". Y este conocimiento mutuo quedó reflejado en el momento en el que Leibovitz mostró sus retratos más íntimos: los de la familia. La fotógrafa se emocionó con el de su madre. "Los retratos íntimos tienen otras reglas que las otras fotografías", confesó.

La sombra de Susan Sontag sobrevoló constantemente la intervención de ayer de Leibovitz. "Ella me dijo que era muy buena, pero que podía ser todavía mejor. Estar con ella hizo que subiera el listón de mi trabajo", sentenció. Leibovitz comenzó a trabajar en la revista "Rolling Stones", donde llegó a ser jefa de Fotografía. Se pasó después -"hace veintitantos años", dijo- a "Vanity Fair". Leibovitz ha retratado a todo el mundo: políticos, músicos, escritores, monarcas... Ha hecho campañas publicitarias de primera envergadura y su obra ha sido expuesta en los mejores centros culturales del mundo.

"Eso de que nosotros retratamos el alma es una tontería. Lo que hacemos es retratar un aspecto del personaje, porque tenemos muchos aspectos", apuntó en uno de los escasos momentos en que habló de su propia poética, su concepción del oficio del que vive desde hace tantos años, desde sus inicios en el Instituto de Arte de San Francisco, en California.

Leibovitz desveló parte de los secretos de sus sesiones más célebres y lo hizo con menos tiempo del que ella hubiera querido -le esperaba la cena de los premiados en Oviedo y quería responder a las preguntas de los espectadores-. A pesar de ello contó que la reina Isabel la llamó un día. "Quería que la fotografiase", confesó Leibovitz. "Yo la había escrito para invitarla a participar en uno de mis libros. Pasaron cinco años y se acordaba de aquella carta mía", contó. "Recorrimos el palacio y conseguimos hacer las fotos con las puertas abiertas", añadió.

Leibovitz también explicó la intrahistoria de una de sus fotografías más famosas: la de Demi Moore desnuda y embarazada. "Conocía a Demi Moore y a Bruce Willis. Había hecho fotos incluso de su boda. Llamamos a Demi para hacer una portada. Buscaba el enfoque en el que no apareciera su embarazo porque entonces las mujeres embarazadas no salían en las fotos. Finalmente, le propuse hacerle unas fotos desnuda, pero para ella... Esas fotos al final fueron la portada. Estoy muy orgullosa de este retrato y sonrío cada vez que lo vuelvo a ver", dijo.

Pero no todo fue hablar de la farándula. Estuvo en el Sarajevo cercado de los años noventa. "No sabía cómo me iban a recibir los otros fotógrafos... y no tuve problemas. No sabía qué iba a hacer allí, pero eso es el periodismo: contar lo que sucede mientras está sucediendo", concluyó. Y los avilesinos asombrados rompieron a aplaudir.