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Premio a la discreción

Viernes, 22 de octubre

Oviedo,

Carolina G. MENÉNDEZ

Señoras: traje corto; caballeros: traje oscuro. La invitación para asistir a la ceremonia de entrega de los premios «Príncipe de Asturias» en el teatro Campoamor orienta con esta breve pero concisa información cómo deben acudir vestidos los asistentes al acto. No se trata de una imposición, pero sí de una indicación que resulta de gran ayuda a los invitados para elegir la prenda más adecuada. Y ésta pasa, según los expertos en moda y protocolo consultados por este periódico, por un traje de chaqueta y falda o un combinado de vestido y abrigo para las señoras, y traje azul marino o gris oscuro –preferiblemente liso– con camisa blanca para los caballeros.

El pantalón

Las mujeres también pueden decantarse por un pantalón a juego con una chaqueta o abrigo. Y es que a pesar del tan enconado debate sobre la conveniencia o no de utilizar esta prenda en actos formales, los profesionales de la moda coinciden en resaltar su elegancia y feminidad siempre y cuando se cuide la elección del diseño y del tejido.

En cualquier caso, sea cual fuere la opción elegida, diseñadores y asesores de moda aconsejan sobriedad. Por ello, recomiendan huir de los colores estridentes, la pedrería, los brillos, los escotes, los peinados exagerados y todos aquellos elementos más propios de una fiesta que de un acto oficial. «Menos es más. Vale más pecar de sencillez que ir sobrecargada», señala Marta Nanclares. De la misma opinión es la diseñadora María Argüelles, para quien la discreción ha de ser la nota predominante. «Se puede estar muy guapa y favorecida pero discreta», apunta.

La elección adecuada de los zapatos, el bolso y los complementos contribuye a realzar el conjunto más bonito. Por ello, los zapatos han de ser de tacón –con o sin plataforma–, el bolso, pequeño –cartera tipo sobre o clutch– y la joyería o bisutería, moderada y destacando sólo una pieza. «Para no equivocarse, las perlas son siempre una apuesta segura», señala la asesora de moda Guadalupe Cuevas.

La máxima «sobriedad es elegancia», no sólo es atribuible a las mujeres. Para los hombres es mucho más sencillo asegurar esta cualidad; sólo precisan de un traje gris oscuro con doble abertura en la espalda, camisa blanca de popelín de doble puño, corbata de seda con un toque de color y zapatos negros lisos de atar, señala el sastre asturiano Carmelo Abadías. Detalles y complementos como un pañuelo en el bolsillo del pecho –blanco en los actos solemnes–, el color de la corbata, el corte de la chaqueta y el pantalón –más o menos entallado–, el número y la posición de los bolsillos de la chaqueta o la posibilidad de llevar vuelta en los bajos del pantalón son algunas de las pocas licencias permitidas para los caballeros.